Por José Ramiro Bertieri Quintero

Uno de los fundamentos mas aceptados en la gestión del conocimiento y la innovación, es la llamada 
Teoría de Recursos y Capacidades, la cual brinda una explicación del mejor desempeño de una organización, en las características de los recursos y capacidades que la esta controla, y en su capacidad para generar beneficios; y enfatiza cómo una eficiente combinación de estos dos factores permite la obtención y mantenimiento de ventajas competitivas  (Teece, D. J. , Pisano, G., & Shuen, A. 1997). En principio tuvo mas difusión en estudios de estrategia de empresa, pero ha tenido aplicación en diversos tipos de organización (comunidades, gobierno, sociedad civil). 

En el diseño y aplicación de políticas, este enfoque teórico no tiene tanta aplicación; lo cual está relacionado con un débil o nula interpretación del rol del Estado como generador de valor; y mas aún de la noción de "valor público" (efecto derivado de bienes y acciones que benefician a una comunidad o sociedad en su conjunto, y no solo a un grupo o persona). Sin embargo, las políticas y sus instrumentos, se pueden analizar a la luz de este enfoque, y de esta manera entender como la transformación del país pasa, en mucho por un mejor balance entre la distribución de recursos y la generación de capacidades.

Los recursos y las capacidades tienen un comportamiento simbiótico; se requieren ambos, en combinaciones que es necesario ir descubriendo y aprendiendo (no hay fórmula); para explicarlo de forma simple, darle un computador a un niño (recurso) y no enseñarle a usarlo (capacidad) muy probablemente llevará ese recurso a ser desperdiciado o usado de forma inadecuada; de otro lado, enseñar a un niño a programar software sin que tenga acceso a un computador le impide llevar a la práctica su capacidad, la cual se hará obsoleta en poco tiempo. Encontrar la debida proporción entre capacitación y acceso al recurso informático, para una comunidad específica, es un reto de la política. 

Los enfoques tradicionales de la política se han centrado mas en la distribución de recursos que en la generación de capacidades; así por ejemplo cuando a un gobernante se le pregunta por un problema, la respuesta suele ser "hemos invertido X cantidad", no habla de indicadores o metas, sino del dinero gastado (repartido ¿robado?). El énfasis de la política en repartir recursos refuerza prácticas corruptas y la ineficiencia del Estado; un ejemplo claro es la cantidad que los municipios de este país han invertido en "cámaras de seguridad" y vaya a ver cuantas funcionan, si se previó el costo de mantenimiento o si de verdad contribuyen a los propósitos de seguridad. Centrar la política con énfasis en la distribución de los recursos, típicamente deriva en ineficiencias, despilfarro, "elefantes blancos", además de promover situaciones como el clientelismo, la compra de votos (con subsidios, puestos y contratos financiados con  dinero del mismo Estado). El énfasis en los recursos crea también conflictos sociales (a unos le dan, a otros no), convierten derechos en negocios; y tienen mucho impacto en la dimensión ambiental y ecológica, cuando se trata de movilizar recursos tangibles, los costos logísticos se llevan una buena parte de lo que debería ser inversión. Hasta aquí, todo puede sonar enredado, pero veamos algunos ejemplos, para entender mejor:

-  Subsidiar agroinsumos vs promover prácticas agro-ecológicas. En la situación actual de Colombia, hay un impacto muy fuerte del costo de los insumos para el agro en el costo de la comida para toda la población. Subsidiar el costo (recursos) de esos agroinsumos puede ser hoy, una opción para solventar el problema en el corto plazo, poco es poco sostenible ¿porqué? por qué estos agroinsumos son importados, tienen una alta huella de carbono y alto costo logístico (imaginen un bulto que viene de Rusia o China, para ser regado en una vereda del Caquetá). Existe hoy conocimiento sobre diversas opciones de abonos orgánicos, insumos biológicos y prácticas agro-ecológicas (capacidades) que pueden ser implementadas a unos cuantos metros de los cultivos, en vez de traer insumos del otro lado del planeta, pero se necesita transferir esa capacidad a los productores agrícolas. Masificar estas prácticas no va a llevar a cero el uso de insumos importados, pero puede reducir significativamente su consumo, generando además un efecto ambiental positivo. 

- Servicios de salud curativos, preventivos y promoción de hábitos saludables.  ¿Quién se opondría a que un gobierno invierta en un nuevo hospital? Dadas las carencias del país en esta materia, difícilmente alguien alzaría su voz en contra de una idea como esta. ¿es suficiente? ¿es lo mas adecuado? Nuestro sistema de salud se ha basado en un política centrada en recursos, y ha incorporado en la "administración de los recursos" a entidades que no generan valor como las EPS; ello ha degenerado en un sistema que actua "remedialmente": ¿tiene síntomas notorios de enfermedad?; ok, pida la cita, busque la autorización, y espere el turno. ¿quiere atención mas rápida? pague el plan complementario o prepagada (un esquema perverso, pues el negocio de las EPS es atender mal para obligar a pagar un mejor plan). Y en ese esquema, cuando el paciente tiene "sintomas notorios" probablemente su enfermedad está avanzada y su tratamiento será costoso (mas énfasis en recursos).  

Un sistema de salud basado en capacidades, centraría su atención en detección temprana de enfermedades, en gestionar información del paciente con historia clínica en línea en tiempo real; en analítica de datos para acción preventiva; en transferir capacidades al paciente para su auto-cuidado y en la adopción de hábitos saludables que redunden en menos enfermedades. Para esto se necesitan recursos, pero sobre todo conocimiento y transformación cultural. 

- Sembrar árboles para salvar el planeta (y de paso desperdiciar recursos).  Segun José Martí, sembrar un árbol es una de tres cosas que cada persona debería hacer en su vida; y está bien hacerlo. Sin embargo, una política pública que se queda en "sembrar árboles" suele ser un desastre, y ejemplos sobran en nuestro país, donde en programas de reforestación rural y urbana se han introducido especies invasoras o foráenas sin balance entre lo ambiental y lo económico; se han sembrado millones de árboles (con una alta inversión, énfasis en recursos) sin que se sepa donde están, quién los ciuda ni cuál ha sido el impacto de esa inversión.

Claro que se necesita sembrar mas árboles, pero una política pública centrada en capacidades y no en recursos buscaría que la siembra árboles se articule, por ejemplo con recuperación de fuentes de agua, desarrollo paisajístico, ecoturismo, agricultura sostenible, negocios forestales, prevención del riesgo; entre otros factores. Así los árboles sembrados tendrían "doliente", buscando su preservación y generando valor público, empleos, negocios, beneficios comunes. 

Nuestro país, Colombia; está adportas de iniciar un nuevo gobierno, de acuerdo con lo propuesto por la opción que escogieron los colombianos; se espera que haya mas énfasis en desarrollar capacidades en los territorios y comunidades, que en continuar en una política que solo reparte recursos. No hay fórmulas pre-definidas ni mágicas, se requiere capacidad de aprendizaje para que todos los actores de la sociedad podamos contribuir de la mejor manera a transformar el país. 

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